
La economía chilena ha estado creciendo sostenidamente en los últimos años, y las proyecciones para los próximos quince años son relativamente optimistas. Este crecimiento económico, probablemente, se concentrará en las áreas urbanas. Este hecho, unido al incremento poblacional, se traducirá en un fuerte aumento en la demanda por suelo urbano e infraestructura. Se sostiene que de no crecer la oferta de estos bienes, se puede generar un gran cuello de botella, puesto que la infraestructura actual es insuficiente para satisfacer las necesidades presentes de transporte. Al aumentar los ingresos de la población, aumentará el número de viajes, muchos de los cuales se harán en automóvil.
Hoy la tasa de vehículos por habitante en Chile, es de uno por cada seis habitantes. El parque automotriz crecerá en un 87% en los próximos quince años. Por consiguiente, urge dar cabida a este crecimiento, pues si las demandas por infraestructura y suelos no se satisfacen y canalizan adecuadamente, la competitividad de la economía chilena se verá seriamente afectada, especialmente la de aquellos sectores más dinámicos de la economía chilena.



